El 24 de diciembre de 2024, el Papa Francisco inauguró solemnemente el Jubileo Ordinario de 2025 al abrir la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. Este acto marca el inicio de un tiempo de gracia y misericordia, bajo el lema “Peregrinos de esperanza”, que nos invita a atravesar el umbral hacia una profunda renovación espiritual.
El Jubileo 2025: Un Año Santo dedicado a la Esperanza
El Jubileo de 2025 se centra en la virtud teologal de la esperanza. Nos invita a renovar nuestra confianza en Dios Padre. Dios nos ama, y el centro de nuestra esperanza es Cristo Jesús resucitado.
San Agustín nos dice que “el corazón está inquieto” en de su obra “Confesiones”. El tema central del pensamiento de Santo Tomás de Aquino se centra en que “todos buscamos ser felices”, véase en la “Suma Teológica”. El ser humano ansía algo más, y en este contexto, la esperanza tiene su fundamento principal en la vida eterna, pero no se limita a ella. Es una de las virtudes teologales, junto con la fe y la caridad, y se centra en confiar plenamente en las promesas de Dios, especialmente en la certeza de la salvación y la vida eterna en comunión con Él.
La Carta a los Romanos: la esperanza no defrauda
El mensaje del Jubileo lo encontramos en las palabras del apóstol Pablo en su Carta a los Romanos: “La esperanza no defrauda” (Romanos 5,5). Este pasaje destaca que la esperanza cristiana está cimentada en el amor de Dios derramado en los corazones.
“Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado.”
San Pablo destaca que la esperanza cristiana es segura porque no está basada en fuerzas humanas, sino en el amor de Dios que habita en nosotros por el Espíritu Santo. Este amor garantiza que las promesas divinas se cumplirán y nos llena de confianza, incluso en medio de las pruebas y dificultades.
El Papa Francisco retoma este mensaje para recordar que la esperanza nos sostiene y nos guía en tiempos de adversidad.
La Bula Papal “Spes non confundit”
En el documento “Spes non confundit” (“La esperanza no defrauda”), del que tan bien nos hablaron Javier y Almudena en la pasada jornada de inicio, el Papa detalla los objetivos del Jubileo de 2025. Este texto, estructurado en 25 puntos, se divide en cinco apartados principales:
- Una palabra de esperanza: El Papa reflexiona sobre la importancia de la esperanza en la vida cristiana, inspirándose en la Carta de San Pablo a los Romanos (Romanos 5,5), como ya hemos visto.
- Un camino a la esperanza: Se invita a los fieles a emprender un itinerario espiritual durante el Jubileo, fomentando la conversión y la reconciliación.
- Signos de esperanza: Se destacan acciones concretas que los cristianos pueden realizar para ser portadores de esperanza en el mundo, especialmente hacia los más necesitados.
- Llamamientos a la esperanza: El Papa hace un llamado a las autoridades y a la sociedad para promover iniciativas que devuelvan la esperanza a diversos grupos, como los presos, los enfermos y los jóvenes.
- Anclados en la esperanza: Se exhorta a los fieles a mantenerse firmes en la esperanza cristiana, confiando en las promesas de Dios y en la acción del Espíritu Santo.
¿Qué nos dice el Papa a nosotros?
El Papa Francisco dirige su mensaje de esperanza a toda la Iglesia, y dentro de ella, a comunidades y movimientos. Busquemos cómo vivir y promover la esperanza y los valores cristianos en la familia. ¿Cómo?
Familias como testigos de esperanza. Reflejemos la esperanza en la vida familiar. Que el amor, el respeto y la unidad en el hogar sean fuentes de luz en un mundo herido por divisiones y desesperanza.
Renovación del compromiso con la Alianza de Amor. Nuestro carisma, centrado en la Alianza de Amor con María, encuentra en este Jubileo un eco profundo. María, como Madre de la Esperanza, nos acompaña en el camino hacia Cristo. El Papa Francisco nos invita a renovar esta Alianza, confiando nuestras familias a su intercesión y dejándonos guiar por su ejemplo de fe y esperanza.
Educadores de esperanza para las nuevas generaciones. El Papa subraya la importancia de transmitir la esperanza a las nuevas generaciones. Pongamos más empeño en enseñar a nuestros hijos a confiar en Dios, a perseverar frente a las dificultades y a comprometerse con los valores del Evangelio en un mundo que a menudo promueve el individualismo y la desesperanza.
Testimonio activo en el mundo. El Jubileo es también una llamada a la acción. Como familias schoenstattianas, el Papa nos invita a ser signos visibles de esperanza a través de obras concretas:
- Solidaridad: Ayudar a otras familias en necesidad.
- Testimonio público: Promover valores cristianos en la sociedad, defendiendo la vida, la paz y la justicia.
- Peregrinación: Participar activamente en las celebraciones jubilares, fortaleciendo la unidad en la fe.
Oración y Santuario Hogar. El Santuario Hogar es clave para vivir este Jubileo. Es allí donde la familia puede nutrirse espiritualmente, renovar su esperanza y fortalecer su compromiso con Dios y con los demás. El Papa nos recuerda que la oración constante y la confianza en la acción de Dios son fundamentales para mantener viva la esperanza.
El Papa Francisco nos recuerda que la esperanza no es pasiva, sino activa: se traduce en un compromiso constante por construir un mundo más justo, solidario y lleno de paz. Se espera de nosotros que seamos testigos de esta esperanza, no solo en nuestras palabras, sino también en nuestras acciones diarias, con nuestro cónyuge, nuestros hermanos, padres, hijos, familiares y amigos, en nuestros trabajos, en nuestros apostolados. En definitivas, en cualquier ámbito en el que actuemos. Enfrentemos los desafíos con confianza, ayudemos al prójimo con generosidad y mantengamos viva la fe: Dios está presente, actúa en nuestras vidas y a través de nuestras vidas. Al vivir la esperanza, nos convertimos en faros de luz para los demás, reflejando el amor y la misericordia en un mundo que bien sabemos está necesitado de ellas.
Abramos el corazón para permitir que la esperanza nos llene. Todos estamos llamados a ser signos de esperanza acompañando a las personas que sufren.
El Papa en la cárcel de Rebibbia
En la capilla del Padre Nuestro, ubicada en el nuevo complejo penitenciario de Rebibbia, el Papa Francisco abrió la segunda Puerta Santa de este Año Santo 2025. Allí alentó a los presentes a aferrarse a la esperanza, comparándola con una roca firme que nunca decepciona, e invitó a abrir plenamente las puertas del corazón, frente a un público de aproximadamente 300 personas, compuesto por internos, sus familias, directivos y personal del centro.
El Mensaje del Papa: La Esperanza como Certeza
Para finalizar, en su homilía de Nochebuena, el Papa Francisco destacó que la esperanza cristiana no es una ilusión, sino una certeza basada en la encarnación de Cristo, porque Dios nos ama. Así pues, el Papa nos invita a contemplar el pesebre como fuente de esperanza y a vivir este Jubileo como un tiempo para renovar su compromiso con el Evangelio.
Llevemos la esperanza allí donde se ha perdido
Aquí tienes la ceremonia de apertura de la Puerta Santa y la Misa de Nochebuena presidida por el Papa Francisco:
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