
Federación de Familias de Schoenstatt España
«Libertad cuanta sea posible, obligaciones las necesarias y máximo cultivo del espíritu». P. José Kentenich
DESCUBRE LA FEDERACIÓN APOSTÓLICA DE FAMILIAS DE SCHOENSTATT
Una comunidad donde los matrimonios crecen en la fe, fortalecen su vocación y descubren su misión apostólica.
Presente en España desde 1994, la Federación continúa creciendo mediante nuevos cursos de matrimonios comprometidos con la familia, la Iglesia y la sociedad.
La Federación Apostólica nació el 20 de agosto de 1919 en Hoerde (Alemania), dando origen al espíritu federativo de Schoenstatt.

Vocación al matrimonio y la familia
Creemos que el matrimonio y la familia son una verdadera vocación y un camino de santidad.
Desde la gracia del sacramento del matrimonio, buscamos seguir a Cristo en la vida cotidiana, fortaleciendo nuestro amor y haciendo de nuestro hogar una auténtica Iglesia doméstica.
Inspirados por la espiritualidad de Schoenstatt y unidos a María mediante la Alianza de Amor, queremos servir a la Iglesia y a la sociedad desde la vida de cada familia.
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Preguntas Frecuentes
Schoenstatt es un movimiento apostólico internacional de la Iglesia Católica, fundado en 1914 por el padre José Kentenich en la localidad alemana de Schoenstatt, cuyo nombre significa «lugar hermoso». Allí se encuentra el Santuario Original, corazón espiritual del Movimiento y lugar desde el que comenzó su expansión por todo el mundo.
Su misión es formar personas, matrimonios y familias que vivan plenamente su vocación cristiana y contribuyan a la renovación de la Iglesia y de la sociedad. Para ello propone un camino de formación humana y espiritual que ayuda a descubrir la presencia de Dios en la vida cotidiana y a responder con libertad y confianza a su llamada.
La espiritualidad de Schoenstatt tiene como eje la Alianza de Amor con la Virgen María, a quien reconocemos como Madre y Educadora. A través de ella aprendemos a seguir a Cristo, a vivir una fe práctica en la Divina Providencia, a crecer mediante la autoeducación y a desarrollar una profunda vida de oración y compromiso apostólico.
Hoy, Schoenstatt está presente en numerosos países y reúne a personas de todas las edades y estados de vida. Existen comunidades para niños, jóvenes, universitarios, matrimonios, familias, hombres, mujeres, sacerdotes y personas consagradas, entre otras.
Dentro del Movimiento existen también distintas formas de pertenencia y compromiso. Algunas comunidades ponen un mayor énfasis en la vida comunitaria, otras en la formación o en la misión apostólica, permitiendo que cada persona encuentre el camino que mejor responda a su vocación y a las circunstancias concretas de su vida.
Todas ellas comparten un mismo origen, una misma espiritualidad y una misma misión: formar personas renovadas y comunidades renovadas, inspiradas por el Evangelio y enviadas a transformar el mundo desde la vida cotidiana.
El Santuario es el corazón espiritual de Schoenstatt. Se trata de una pequeña ermita dedicada a la Virgen María, donde quienes acuden encuentran un lugar privilegiado de oración, encuentro con Dios y renovación de la Alianza de Amor con María.
Para Schoenstatt, el Santuario no es solo un edificio, sino un lugar de gracia. Allí creemos que María ejerce de un modo especial su misión de Madre y Educadora, conduciendo a las personas hacia un encuentro más profundo con Jesucristo y ayudándolas a descubrir la voluntad de Dios en su vida cotidiana.
El Santuario Original, situado en Schoenstatt (Alemania), es el lugar donde nació el Movimiento en 1914. Desde entonces, se han construido más de 200 santuarios en los cinco continentes, todos inspirados en el mismo diseño y unidos espiritualmente al Santuario Original.
Según la espiritualidad de Schoenstatt, desde el Santuario María concede tres gracias de peregrinación: la gracia del cobijamiento, por la que nos sentimos acogidos y amados por Dios; la gracia de la transformación interior, que nos impulsa a crecer en santidad; y la gracia del envío apostólico, que nos anima a llevar el Evangelio y el amor de Cristo a los demás.
En España contamos actualmente con tres santuarios de Schoenstatt, que constituyen lugares de peregrinación, oración, formación y encuentro para las familias y para todos los miembros del Movimiento. Desde ellos, María continúa acogiendo, educando y enviando a quienes desean vivir su vocación cristiana en medio del mundo.
La misión de la Federación Apostólica de Familias es formar matrimonios y familias cristianas que, arraigados en su fe, en la Alianza de Amor con la Virgen María y en la espiritualidad de Schoenstatt, vivan con plenitud su vocación matrimonial y sean testigos del Evangelio en medio del mundo.
A través de la vida comunitaria, la formación permanente y el compromiso apostólico, buscamos que cada matrimonio descubra la misión particular a la que Dios le llama y la ponga al servicio de la Iglesia, de la familia y de la sociedad.
Nuestro deseo es contribuir a la renovación cristiana de la familia, de la Iglesia y de la sociedad, convencidos de que la transformación del mundo comienza por la renovación de cada persona, de cada matrimonio y de cada familia.
Unidos a María, queremos formar familias alegres, comprometidas y misioneras, capaces de irradiar el amor de Cristo allí donde viven, trabajan y sirven.
La Federación de Familias se organiza en torno a dos formas complementarias de comunidad: el curso y la comunidad oficial.
El curso constituye el núcleo de la vida federativa. Está formado por matrimonios que recorren juntos un camino de formación, crecimiento espiritual y apostolado. A lo largo de los años, sus miembros crean vínculos profundos de amistad, apoyo mutuo y corresponsabilidad, convirtiéndose en una auténtica comunidad de vida.
Además, cada matrimonio pertenece también a la comunidad oficial, integrada por miembros de distintos cursos de una misma región. Esta comunidad impulsa la vida y la misión de la Federación, promueve iniciativas comunes y favorece la colaboración entre generaciones y el servicio a la Obra Familiar de Schoenstatt.
La Federación cuenta también con matrimonios que asumen distintas responsabilidades de servicio en los cursos, en la comunidad oficial y en los diversos proyectos apostólicos, siempre desde un espíritu de corresponsabilidad y servicio.
Estas dos formas de comunidad son inseparables: el curso fortalece la vida compartida y el crecimiento de los matrimonios, mientras que la comunidad oficial impulsa la misión común y el compromiso apostólico de toda la Federación.
La Federación Apostólica de Familias anima a cada uno de sus miembros a crecer de forma integral: como persona, como cristiano, como esposo o esposa y como apóstol. Para ello, propone un camino de formación y autoeducación que ayuda a responder con fidelidad a la vocación y a la misión que Dios confía a cada uno.
Este camino se concreta en distintos medios de crecimiento espiritual y humano:
- Ideal Personal. Es la imagen original que Dios ha pensado para cada persona. A través de él, cada miembro busca descubrir y desarrollar los dones, talentos y cualidades que ha recibido para responder plenamente al proyecto que Dios tiene para su vida.
- Ideal Matrimonial. Los matrimonios descubren y cultivan la misión específica a la que Dios les llama como pareja y como familia. No se trata únicamente de dos ideales personales, sino de una vocación compartida que orienta su vida y su misión.
- Horario espiritual. Es un momento diario de revisión personal que ayuda a contemplar la jornada a la luz de Dios, agradecer los dones recibidos, reconocer aquello que puede mejorar y renovar el propósito de vivir el Evangelio en la vida cotidiana.
- Propósito particular. Cada miembro elige libremente un aspecto concreto de su vida en el que desea crecer, fortaleciendo una virtud o superando una dificultad, y lo revisa periódicamente.
Además, es habitual contar con un acompañamiento espiritual periódico, normalmente con un sacerdote o un director espiritual, que ayuda a discernir el camino recorrido y a crecer en la vida cristiana.
La Federación vive también inspirada en el espíritu de los consejos evangélicos, no mediante votos religiosos, sino procurando vivirlos según la vocación propia del matrimonio y de la vida laical:
- Obediencia, buscando descubrir y cumplir la voluntad de Dios.
- Pobreza, viviendo con libertad interior respecto a los bienes materiales y confiando en la Providencia.
- Castidad, vivida en el amor fiel, generoso y abierto a la vida propio del matrimonio cristiano.
En definitiva, cada federado procura crecer continuamente en su vida personal, matrimonial, espiritual y apostólica, para responder con fidelidad a la llamada de Dios y poner sus dones al servicio de la Iglesia, de la familia y de la sociedad.
La Federación Apostólica de Familias está dirigida a matrimonios católicos que desean vivir plenamente su vocación matrimonial y familiar, crecer en su vida de fe y asumir un compromiso apostólico al servicio de la Iglesia y de la sociedad.
Más que un grupo o una actividad, la Federación es una vocación y un camino de vida compartido. Por ello, la incorporación se realiza de forma gradual, mediante un proceso de conocimiento, formación y discernimiento mutuo, que permite descubrir con libertad si esta es la llamada que Dios dirige a cada matrimonio.
Cuando ese discernimiento es positivo, los matrimonios inician un camino de formación dentro de un curso, que culmina con la primera consagración. Posteriormente, renuevan libremente ese compromiso en sucesivas consagraciones hasta poder sellar, si así lo desean y se sienten llamados a ello, la consagración perpetua, como expresión permanente de su vocación federativa.
El primer y más importante apostolado de un miembro de la Federación Apostólica de Familias es su propio matrimonio y su propia familia. Es allí donde está llamado, en primer lugar, a vivir el Evangelio, crecer en santidad y dar testimonio del amor de Cristo.
La vida familiar constituye el primer ámbito de evangelización y servicio. El cuidado de la relación matrimonial, la educación de los hijos y la construcción de un hogar cristiano son la primera misión apostólica de cada matrimonio.
Desde esa realidad, cada federado procura poner sus dones al servicio de la Iglesia y de la sociedad, respondiendo a la llamada de Dios según sus talentos, circunstancias y posibilidades. Ese compromiso puede desarrollarse en el ámbito educativo, profesional, parroquial, social o en cualquiera de los apostolados promovidos por la Obra de Schoenstatt.
El apostolado no se entiende como una actividad añadida a la vida familiar, sino como una forma de vivir la propia vocación cristiana allí donde Dios ha llamado a cada matrimonio.
La Federación Apostólica de Familias ofrece a los matrimonios un camino de crecimiento humano, espiritual y apostólico que les ayuda a vivir con mayor plenitud su vocación matrimonial y familiar.
A través de la vida comunitaria, la formación permanente y la espiritualidad de Schoenstatt, cada matrimonio encuentra un lugar donde compartir la fe, afrontar los desafíos de la vida familiar, fortalecer su relación con Dios y crecer en el amor mutuo.
La Federación ofrece también el apoyo de una comunidad de matrimonios que caminan juntos, se acompañan en las distintas etapas de la vida y comparten alegrías, dificultades y experiencias, creando vínculos llamados a perdurar en el tiempo.
Además, ayuda a cada matrimonio a descubrir su misión propia y a poner sus dones al servicio de la Iglesia, de la familia y de la sociedad, viviendo el matrimonio no solo como una vocación, sino también como un camino de santidad y de apostolado.
La Obra Familiar de Schoenstatt está formada por tres comunidades que comparten una misma espiritualidad, la Alianza de Amor con María y la misión de renovar cristianamente el matrimonio, la familia y la sociedad. Cada una responde a una vocación específica dentro del carisma de Schoenstatt.
Liga de Familias
La Liga de Familias reúne a matrimonios que desean vivir su vocación matrimonial inspirados por la espiritualidad de Schoenstatt. A través de la formación, la vida de grupo y el apostolado, buscan fortalecer su matrimonio y su familia, creciendo en la fe y llevando el espíritu de Schoenstatt a sus parroquias, diócesis y a los distintos ambientes de la sociedad.
Federación Apostólica de Familias
La Federación Apostólica de Familias es una comunidad de matrimonios que viven plenamente insertos en la sociedad y recorren juntos un camino de formación, vida comunitaria y compromiso apostólico. Sus miembros buscan crecer en santidad, fortalecer su vocación matrimonial y asumir responsabilidades al servicio de la Iglesia, de la familia y de la sociedad, desde el carisma de Schoenstatt.
Instituto de Familias de Schoenstatt
El Instituto de Familias está formado por matrimonios que han sido llamados a una forma de vida consagrada dentro del matrimonio. Mediante un vínculo jurídico libremente asumido, viven los consejos evangélicos según su estado de vida y ponen su vocación al servicio de la renovación cristiana del matrimonio, la familia y la sociedad.
Una misma espiritualidad, distintas vocaciones
La Liga, la Federación y el Instituto comparten un mismo origen, una misma espiritualidad y una misma misión. Todas viven la Alianza de Amor con María y se inspiran en el carisma del padre José Kentenich para contribuir a la renovación cristiana del matrimonio, la familia y la sociedad.
No se trata de etapas sucesivas ni de niveles de compromiso, sino de vocaciones distintas y complementarias dentro de una misma familia espiritual. Cada matrimonio está llamado a descubrir, con libertad, cuál es el camino por el que Dios le invita a vivir su vocación dentro de la Obra Familiar de Schoenstatt.
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