En esta entrevista, tenemos el privilegio de conversar con Gertrud y Norbert Jehle, matrimonio encargado de fundación de la Federación de Familias de Schoenstatt en España. Con una vida marcada por la entrega y el compromiso, su historia está profundamente entrelazada con el carisma schoenstattiano. En esta conversación, nos comparten su testimonio, su experiencia en la fundación de la Federación en España y su visión sobre el papel de la familia en el mundo actual.
1. ¿Podríais presentaros y contarnos un poco quiénes sois?
Somos Gertrud (65 años) y Norbert (67 años) Jehle. Estamos casados desde el 24 de agosto de 1985. Nuestro lema de boda fue: «Tu alianza – nuestra vida» representado por el símbolo del arco iris. Tenemos 2 hijos en el cielo, que murieron durante los embarazos.
Gertrud es de Baviera, nació en Múnich y creció en esta región. Es asistente físico-técnica, promotora de métodos naturales de control de natalidad, terapeuta relacional y licenciada en Ciencias de la Familia.
Norbert, por su parte, procede de Suabia, cerca del lago Constanza y nació en Ravensburg. Es técnico de radio y televisión, educador en el lugar de trabajo, promotor de métodos naturales de control de natalidad, terapeuta relacional y licenciado en Ciencias de la Familia.

Ambos participamos activamente en la juventud de Schoenstatt durante muchos años y nos conocimos en Schoenstatt (en la Casa de Peregrinos).
Durante 22 años vivimos y trabajamos en el hermoso centro de Schoenstatt de Memhoelz, en Baviera, hasta que nos trasladamos a la pequeña ciudad balneario de Bad Wurzach, cerca de la casa paterna de Norbert.
Compartimos una profunda pasión por la lectura, el ciclismo —preferiblemente en Dinamarca, durante las vacaciones, donde el terreno es llano y cercano al mar—, y la fotografía. También disfrutamos leyendo al P. Kentenich, muchas veces en compañía de otros matrimonios.
Nuestra vocación familiar nos llevó a estudiar Ciencias de la Familia en el Instituto Internacional fundado por San Juan Pablo II en Holanda. Posteriormente, durante cuatro años, fuimos responsables de la pastoral familiar en la diócesis de Feldkirch, Austria. Desde 1999 hasta 2021 dirigimos juntos el centro de Schoenstatt en la diócesis de Augsburgo.
2. ¿Qué roles desempeñáis actualmente, tanto a nivel personal como profesional?
Desde el año 2000 hemos tenido el privilegio de dirigir juntos la Academia de Pedagogía Familiar de Schoenstatt auf’m Berg y la Academia de Pedagogía Familiar de Neu-Schönstatt en Quarten, Suiza. A lo largo de estos años, hemos acompañado a numerosas generaciones de matrimonios en su formación. Actualmente están en marcha los cursos 15º y 16º, así como la quinta edición del curso de Pedagogía Kentenijiana.
Recientemente, hemos pasado el testigo de la dirección de la Academia de Familias de Alemania a un matrimonio joven, quienes han asumido con entusiasmo esta hermosa misión. En Suiza se está llevando a cabo actualmente un curso para la Obra Familiar de Schoenstatt «Dirigir y Mover» iniciado y acompañado por nosotros.
Norbert está jubilado desde 2023 y Gertrud trabaja desde 2022 en la recepción y como subdirectora de la casa en el centro de Schoenstatt de Aulendorf.
En el ámbito privado, seguimos viajando con frecuencia a Schoenstatt, visitando a las familias graduadas de la Academia de Familias y acompañando sus proyectos con alegria y compromiso. Al mismo tiempo, nos llena de gratitud poder disfrutar ahora de un poco más de tiempo para nosotros y para nuestros 11 ahijados, cuyas edades oscilan entre los 15 y los 40 años, con quienes mantenemos un estrecho contacto. Y, por supuesto, una presencia especial en nuestras vidas es el pequeño Pablo, nuestro «nieto adoptivo» en Chile, hijo de unos queridos amigos.
3. ¿Cómo describiríais vuestra experiencia familiar y vuestro camino en la fe?
Norbert creció en el seno de una familia católica tradicional, pero fue a través de Schoenstatt donde descubrió la alegría de la fe. Está convencido de que, sin Schoenstatt, probablemente no habría continuado participando activamente en la vida de la Iglesia.
Por su parte, Gertrud creció en una familia schoenstattiana, donde la fe y la participación activa en la vida parroquial formaban parte natural de la vida de toda la familia.
Cuando comprendimos que tal vez no podríamos tener hijos, decidimos emprender juntos un camino de formación en un instituto eclesiástico dirigido a laicos. Sin embargo, pronto nos encontramos con un desafío inesperado: aunque el programa había sido impulsado por el Papa, algunos sacerdotes que lo impartían no valoraban plenamente la vocación particular de la familia ni la riqueza del sacramento del matrimonio. La falta de aceptación y las luchas de poder nos generaron una gran decepción. Hubo momentos en los que incluso nos preguntamos si podríamos seguir viviendo y comprometiéndonos en una Iglesia así. Sin embargo, la presencia de Schoenstatt fue siempre un refugio y una fuente de experiencias de fe auténticas que nos ayudaron a perseverar en nuestra vocación.
4. ¿Cuál ha sido vuestra relación con el Movimiento de Schoenstatt y cómo llegasteis a formar parte de él?
Los padres de Gertrud, profundamente arraigados en Schoenstatt, pertenecían a la Obra Familiar, por lo que ella creció en un ambiente donde la espiritualidad schoenstattiana formaba parte natural de la vida cotidiana. Desde joven, participó activamente en la Juventud Femenina de Schoenstatt, lo que marcó su camino de fe y compromiso.
Norbert, en cambio, conoció Schoenstatt en 1971, cuando asistió a un campamento organizado por la Juventud Masculina. Aquella experiencia despertó en él un entusiasmo que lo llevó a involucrarse activamente en la Juventud Masculina de Schoenstatt, encontrando en el movimiento un lugar de crecimiento personal y espiritual.
Para ambos, nuestra juventud en Schoenstatt fue un tiempo de formación profunda y experiencias inolvidables que dejaron una huella imborrable en nuestra vida. En 1991 comenzamos nuestra candidatura en la Federación de Familias en el 20º curso «Fuente de vida nueva». Nuestra primera consagración tuvo lugar en 1997 y, en 2003 realizamos nuestra consagración perpetua junto a otros 11 matrimonios.
A lo largo de los años, hemos construido un lazo muy estrecho con los tres matrimonios amigos que conforman nuestro grupo de curso. Todo nuestro curso se reúne una o dos veces al año, y además, trabajamos y nos encontramos regularmente con el resto en tres grupos diferentes. Nos apoyamos mutuamente en nuestro apostolado, compartimos «vacaciones schoenstattianas», momentos de alegría y los desafíos de la vida.

Un pilar fundamental en nuestro camino dentro de Schoenstatt ha sido el P. Tilman Beller. Gracias a él, estudiamos al P. Kentenich y adquirimos un valioso «know-how» en pedagogía familiar. Junto con otro matrimonio de Austria, que también trabajaba a tiempo completo para Schoenstatt y la Obra de Familias, fundamos la «Provincia dinámica de la Federación de Familias». Nuestro deseo era crear un espacio de formación similar al que ya existía para los Padres y las Hermanas de Schoenstatt.
5. ¿Qué os motivó a aceptar el encargo de ser encargados de la fundación de la Federación de Familias en España?
Nuestra MTA siempre nos ha guiado con claridad hacia donde quería que estuviéramos. Cuando recibimos la petición de la dirección internacional, nos tomamos el tiempo necesario para reflexionar y evaluar detenidamente los argumentos a favor y en contra de aceptar esta misión.
Argumentos a favor:
- Desde 1994 hemos vivido el desarrollo del carácter internacional de la Federación de Familias, lo que nos ha brindado una visión amplia y una profunda conexión con su evolución.
- A lo largo de estos años hemos estado presentes en todas las reuniones y capítulos internacionales, ya sea en funciones de secretaría o como miembros activos de los capítulos.
- Nuestra experiencia en la comisión internacional de la Federación Alemana de Familias nos ha permitido estrechar lazos con matrimonios de distintos países, generando una red de contactos valiosa para el trabajo conjunto.
- Además, durante el curso de entrenadores de familias (2012-2014) en Madrid, tuvimos la oportunidad de conocer España y su gente.
Argumentos en contra:
- Uno de los principales desafíos es que todavía no dominamos el español lo suficiente, lo que representa una barrera importante para una tarea de tal magnitud. Además, el peso de la responsabilidad nos parecía demasiado grande. Sin embargo, nuestro director espiritual, un sacerdote de la Federación, nos recordó que este tipo de retos son parte natural del camino en Schoenstatt.
- Por otro lado, Gertrud, en un primer momento, sintió el deseo de disfrutar de un periodo más tranquilo tras años de intensa responsabilidad. No obstante, fiel a nuestra vocación federativa y con una mirada providencialista, decidió asumir la misión con la certeza de que el apostolado es un llamado permanente, abarcando todos los ámbitos posibles de nuestra vida.
6. ¿Qué significa para vosotros, como matrimonio, liderar esta misión dentro de la Federación Apostólica Internacional de Familias de Schoenstatt?
Más allá del gran desafío que implica esta misión, para nosotros representa también una valiosa oportunidad para redescubrir Schoenstatt y la Federación de Familias desde una nueva perspectiva. Con el tiempo, hemos constatado que esta tarea requiere mucho más tiempo del que inicialmente se nos había indicado. Sin embargo, también hemos experimentado cómo crece nuestra alegría y entusiasmo por la Federación de Familias, especialmente al comprobar, una y otra vez —gracias a las numerosas preguntas que nos plantean los matrimonios españoles con los que trabajamos—, la genialidad con la que nuestro Padre Kentenich concibió la Federación de Familias.
Este servicio nos ha brindado la ocasión de mantener muchas conversaciones enriquecedoras como matrimonio. A menudo, buscamos momentos especiales para reflexionar juntos, incluso en algo tan sencillo como salir a una pizzería con un tema específico en mente para dialogar y profundizar. Sentimos que esta misión no solo nos desafía, sino que también nos impulsa a crecer, fortaleciendo nuestro ideal matrimonial y enriqueciéndolo con nuevos matices y experiencias de vida.
7. ¿Cómo explicáis el equilibrio entre “libertad cuanta sea posible” y “vínculos obligatorios sólo los necesarios” dentro de la Federación?
La Federación es un baluarte de la libertad, un principio fundamental en el pensamiento y la acción del P. Kentenich. Para él, la independencia y la autodeterminación de cada schoenstattiano eran esenciales, confiando plenamente en su capacidad para actuar de manera autónoma y con responsabilidad. Su ideal era el hombre nuevo, aquel que no se deja guiar por impulsos externos, sino que vive y decide desde su interior, con plena conciencia y libertad, afirmando con convicción: “Sí, yo lo quiero así”.
El crecimiento personal dentro de la Federación se orienta a través del ideal personal, que nace del núcleo más profundo de la personalidad que Dios ha depositado en cada uno de nosotros. El P. Kentenich tenía una sensibilidad especial para reconocer aquello que el Espíritu Santo quería hacer crecer en cada persona. De sí mismo decía: «Toda mi vida no he hecho otra cosa que descubrir la chispa de Dios en el otro, elevarla, desarrollarla y hacerla florecer». Su visión de la educación y el liderazgo no se basaba en la imposición, sino en el servicio desinteresado a la vida del otro, respetando su originalidad y ayudándole a desarrollar su misión en plenitud.
El «apostolado permanente en todos los ámbitos posibles» es una dimensión esencial de la Federación de Familias. La Federación nos ofrece la oportunidad de formarnos y capacitarnos para esta misión, no de manera aislada, sino dentro de una comunidad viva, donde nos impulsamos y enriquecemos mutuamente. En este camino, avanzamos juntos, tanto como comunidad de curso como dentro de la comunidad oficial. Y lo hacemos desde una decisión libre y consciente.
Sin embargo, siendo conscientes de la fragilidad humana y de las consecuencias del pecado original, también necesitamos ciertos vínculos o seguros «hacia abajo» que nos ayuden a mantenernos firmes en nuestra vocación. En la Federación, estos pilares son: el horario espiritual, el examen particular, la cuenta, el aviso, la participación en los encuentros obligatorios y el compromiso con un apostolado permanente en todos los ámbitos posibles. Estas prácticas han sido libremente asumidas a través de nuestra consagración, y tienen por objeto ayudarnos a cumplir nuestra misión apostólica con plena libertad.
8. ¿Qué importancia le atribuís al diálogo matrimonial y al “Horario espiritual” para la vida de los miembros?
El diálogo matrimonial es un medio imprescindible para que nuestro sacramento del matrimonio sea verdaderamente eficaz. Las tres fuerzas básicas del matrimonio son:
- Estar unidos en el amor,
- Haber sido creados para la complementación, y
- Recibir una gran misión encomendada.
Sin un diálogo frecuente y profundo, estos pilares corren el riesgo de debilitarse. La experiencia de muchos matrimonios demuestra que, cuando dejamos de comunicarnos auténticamente, podemos seguir viviendo juntos, pero poco a poco pasamos de un “estar con” a un simple “estar al lado”. Nos organizamos, atendemos el trabajo, los hijos y las responsabilidades diarias, pero perdemos la cercanía profunda y el amor tangible hacia nuestro cónyuge. Incluso la oración en común se vuelve más superficial y menos significativa.
Para mantener viva nuestra conexión con Dios y con la MTA en medio del ajetreo diario, el horario espiritual y el control diario por escrito son herramientas valiosas y probadas. Tomarnos un momento cada noche o cada mañana para reflexionar nos permite evaluar nuestro camino: “Sí, voy en la dirección correcta” o reconocer “aquí me he descuidado, esto me falta”. Sin un diálogo constante con Dios y con la MTA, es fácil perder la claridad sobre sus deseos para nuestra vida. El mismo P. Kentenich fue fiel a su horario espiritual hasta el final de su vida.
No existen directrices sobre cómo debe configurarse nuestra vida espiritual. La responsabilidad recae en cada uno de nosotros, como individuos y como matrimonio. Si queremos crecer en el amor, siempre necesitaremos un pequeño impulso, una chispa que nos ayude a renovar nuestro compromiso día tras día.
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