Recorrer el Camino de Santiago es una experiencia fascinante. No solo por las sensaciones que se viven en contacto con la naturaleza, sino también por el esfuerzo físico que supone recorrer kilómetro tras kilómetro, sobre todo cuando no estamos acostumbrados a ello. Pero sin duda, lo medular, lo que nos impregna en lo más profundo viene de la mano de una intensa vivencia espiritual, acompañada por los vínculos que fomentamos con aquellos con los que compartimos el recorrido.
Paz Leiva nos cuenta su experiencia. Una experiencia sencilla pero a la vez emotiva y profunda, salpicada de los colores más intensos vividos con su curso. Aquí tenéis un pequeño extracto:
Andar el camino es importante y hay muchas formas de recorrerlo en comunidad. Compartiendo lo más escaso que tenemos: el tiempo. Andando o en coche escoba, lo principal es salir de la zona de confort y encontrarnos; estrechar vínculos, descubrir al otro; descubrir y agradecer en qué me complementa; entender su forma de ser; sentir que me quiere tal como soy, que, con su actitud, me educa.
¡No os perdáis su testimonio publicado en schoenstatt.org!
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